Después de una semana repleta de deporte y emoción, el Colegio Alemán de Quito despide a sus invitados de honor en una agradable ceremonia realizada en el Teatro Beethoven.

La soleada tarde invita a los presentes a ubicarse dentro del auditorio y el silencio cargado de expectativa se escucha tras bambalinas mientras varios grupos de alumnos esperan el momento de salir a escena y presentarse, por última vez, frente a los deportistas más destacados de los colegios alemanes de la región.

Las luces se apagan y en pocos segundos reina un  silencio solemne en la sala, pero la formalidad inicial se ve rápidamente derrocada cuando se da comienzo a la proyección del  video a cargo del área de arte que demuestra en un breve lapso de apenas cinco minutos que, más allá de la competición, estos han sido unos juegos cargados de alegría.  Las entrevistas, competencias, victorias y nervios de los deportistas trascienden la pantalla provocando aplausos y risas entre el público y, para el momento de los créditos, se ha reinstaurado ya el ambiente de complicidad y camaradería que ha gobernado en el colegio durante las últimas semanas. A continuación se otorgaron diversos premios tanto a alumnos como a entrenadores destacados y, tras varias intervenciones musicales realizadas por una banda de estudiantes del colegio y un show de gimnasia, se llevó a cabo una distinción al Colegio Alemán de Cochabamba, que será la sede de los próximos juegos Humboldt. La transición se llevó a cabo de manera pintoresca pues se vio acompañada por una coreografía que buscaba conciliar la danza típica ecuatoriana con una Saya propio de Cochabamba en un tipo de “paso de la antorcha” que concluyó con unas cálidas palabras de la rectora del colegio boliviano, invitando a la comunidad escolar a formar parte de la próxima edición del torneo deportivo.

Alumnos, deportistas, entrenadores y maestros se reunieron durante casi diez días en esta fiesta del deporte y, cuando concluyó la clausura, creo que todos pudieron llevarse consigo una considerable dosis de buenos recuerdos junto con un adiós con sabor a hasta luego.